Preguntas Frecuentes

¿Por qué es importante una Asamblea Constituyente?

¿No basta tener una buena Nueva Constitución?

Para algunos no importa quienes escriban la Nueva Constitución.

Pero la Constitución define las reglas de nuestra sociedad y las reglas de convivencia social (derechos, deberes, etc) y especialmente la relación entre los Poderes políticos. Por eso es bueno que no sean los políticos quienes definan las reglas con que ellos deben ser elegidos y controlados.

Si todos participamos en definir esas reglas, esta representará mejor nuestra voluntad, eso podemos hacerlo eligiendo nuestros delegados.

Tenemos la convicción que el mecanismo ideal para establecer una Nueva Constitución es a través de una Asamblea Constituyente, es decir, de representantes elegidos democráticamente, quienes en un proceso deliberativo público acordarán un nuevo texto constitucional, que será sometido a plebiscito.

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¿Qué es una Asamblea Constituyente?

Una Asamblea Constituyente es una institución que en muchos países se ha establecido para redactar una nueva Constitución (o, mejor dicho, una propuesta que es posteriormente sometida a plebiscito). Hay diferentes modos de definirla; no hay un modelo exitoso único para todos los casos y depende de las características y tradición de cada país. La opción más común es que la ciudadanía elija democráticamente a un grupo de representantes o delegados, quienes en un plazo limitado de tiempo tendrán la misión de redactar una propuesta de Nueva Constitución. Luego, la ciudadanía deberá ratificar aquella Constitución mediante un plebiscito.

Esta Asamblea Constituyente se reúne para el sólo efecto de redactar la Nueva Constitución. En general, una vez terminado su cometido, se auto-disuelve y se convocan a nuevas elecciones para elegir autoridades del poder Ejecutivo y Legislativo u otras que la Nueva Constitución establezca.

Esto es importante, pues si las autoridades en ejercicio escriben una Nueva Constitución y continúan gobernando, es muy probable que las nuevas reglas que establezcan les beneficien a ello mismos.

¿Qué criterios debería cumplir cualquier entidad que quiera llamarse “Asamblea Constituyente”?

No hay un único modelo de Asamblea Constituyente. Sin embargo, no cualquier grupo de personas que se reúne a redactar una propuesta de Constitución podría merecer el nombre de tal. Por ello, se dice que la Asamblea Constituyente es un ideal regulativo, pues varias expresiones institucionales podrían honrar el concepto. En tal razón, deben observarse los siguientes criterios:

Elección democrática: es decir, que sus miembros deben contar con un mínimo de legitimidad democrática;

Representatividad: lo cual significa que la composición de la Asamblea deberá reflejar las preferencias y decisiones de los diversos sectores, zonas y grupos que estructuran nuestra sociedad.

Pluralismo: la Asamblea deberá siempre respetar la diversidad presente en un país (mujeres, pueblos indígenas, regiones, etc.).

¿Es la Asamblea Constituyente sinónimo de una ruptura institucional?

NO, en ningún caso. La Asamblea Constituyente ejecuta su mandato sin alterar la institucionalidad vigente ni afectar la marcha del país. Una vez que la nueva Constitución es ratificada por el pueblo, entonces se sustituye la antigua institucionalidad por la nueva y siempre bajo reglas transitorias que faciliten el proceso de cambio institucional y político.

En el contexto actual, la verdadera ruptura institucional proviene de la negativa a modificar sustancialmente las actuales reglas del juego. Creemos que una gran mayoría del país las considera imperfectas ya que fueron redactadas sobre la base del miedo a la participación democrática del pueblo.

¿Sólo países con gobiernos de izquierda han hecho Asambleas Constituyentes?

Existe una larga tradición de Asambleas Constituyentes en el mundo.

Países como Estados Unidos, Ecuador, Francia, Bolivia, Noruega, Italia, India, España, Colombia, Venezuela, entre muchos otros, han establecido sus Constituciones mediante mecanismos de deliberación en convenciones o Asambleas Constituyentes.

En todos los casos, se asume que le corresponde a la sociedad en su conjunto establecer las “reglas del juego” por vías democráticas, por lo que se convoca a un grupo de delegados representativos de las diversas sensibilidades de la sociedad, para que diseñen la norma constitucional.

¿Importa realizar una Asamblea Constituyente, o basta con tener una Nueva Constitución?

Hay quienes sostienen que bastaría con establecer una nueva Constitución no importando quién la escriba.

Sin embargo, como la Constitución define reglas muy relevantes de la convivencia social (derechos, deberes, instituciones, etc.) resulta crucial que nosotros mismos, a través de nuestros delegados o representantes seamos los encargadas/os de redactarla.

Tenemos la convicción de que el mecanismo ideal para establecer una nueva Constitución es a través de una Asamblea Constituyente, es decir, de representantes elegidos democráticamente, quienes en un proceso deliberativo público acordarán un nuevo texto constitucional.

¿Es importante la Constitución?

En la Constitución se establecen las reglas básicas de una sociedad. La Constitución Política de la República es de vital importancia para un país. En ella se definen derechos, deberes, se establecen las instituciones sobre las cuales se estructurará la sociedad. La Constitución nos afecta diariamente por cuanto el acceso a la salud, la educación, las relaciones laborales, la protección del medio ambiente y de los derechos sociales, económicos y culturales se expresan y garantizan allí. De la Constitución depende el reconocimiento de pueblos originarios, la propiedad de los recursos naturales que tiene el país o el derecho a contar con condiciones dignas para desarrollarte plenamente en tu vida.

Además, la Constitución define el rol que tendrá el Estado y el sector privado. Define qué cuestiones el Estado no puede dejar de garantizar a todos, con independencia de la distribución que realice el mercado. Por ejemplo, la Constitución garantiza el derecho a la educación, lo que implica que el Estado tiene el deber de otorgar educación a todos, sin que sea relevante la capacidad de pago de las familias o estudiantes. Esto implica que los privados tendrían un rol más restringido, ya que no estarían en condiciones de cobrar o de establecer reglas de exclusión.

Igualmente, una Constitución establece las reglas y mecanismos a través de los cuales se expresará el pueblo y se canalizarán las demandas ciudadanas. Es por esto que es crucial que estas reglas permitan dicha expresión sin distorsión y sin establecer privilegios neutralizantes.

¿Por qué necesitamos una nueva Constitución? ¿Por qué la actual Constitución no es genuinamente democrática?

Necesitamos una nueva Constitución porque la actual Constitución es deficitaria y no está a la altura de lo que nos debemos a nosotros mismos. Necesitamos una nueva Constitución, una que sea expresión del pueblo, que sea establecida democráticamente; cuyo contenido garantice derechos y deberes recíprocos que consideramos justos reconocernos unos a otros; y que, principalmente, establezca reglas que permitan que nos expresemos políticamente en el día a día.

Nuestra Constitución es deficitaria por varias razones:

En primer lugar, su origen es ilegítimo: su texto nace de un proceso no-representativo y no-participativo de deliberación y de un plebiscito posterior que fue llevado a cabo bajo amenazas propias de una dictadura. Es por esto que la actual Constitución no representa una decisión soberana del pueblo chileno, en tanto ejercicio del derecho de autodeterminación de los pueblos.

En segundo lugar, la Constitución establece reglas que impiden nuestra expresión política institucional. Esto porque regula dos instituciones que le permiten a la minoría política mantener el status quo, frenando reformas legales que la mayoría considera justas. En el fondo, establece un derecho a veto para las minoría parlamentarias, haciendo que sus opiniones primen por sobre las decisiones de las mayorías parlamentarias. Esto se logra a través de la interacción del sistema electoral binominal y los quórum supermayoritarios. Estos dos enclaves llevan a un inmovilismo, impidiendo reformas sociales estructurales toda vez que para lograrlas se requiere que la minoría privilegiada (la derecha) apruebe dichas reformas, lo que hasta el día de hoy no ha sucedido.

Finalmente, la Constitución actual es deficitaria ya que tiene un sesgo ideológico neoliberal, que es expresión de las ideas impuestas por la dictadura y promovidas por las fuerzas políticas y económicas que la apoyaron.

¿Se puede garantizar que una nueva Constitución escrita por una Asamblea Constituyente no tenga una menor calidad que la actual?

El resultado del trabajo de la Asamblea Constituyente no está predeterminado. Nuestro llamado es a hacer que la gente entienda la importancia de la Constitución, los déficit de la Constitución actual y a la necesidad de redactar una nueva Constitución de forma democrática. MarcaAC quiere solamente sentar las bases para una deliberación participativa e inclusiva sobre el texto constitucional sin predefinir cuál es el contenido que debiera tener. MarcaAC no pretende imponer un determinado resultado o proclamar un documento previamente redactado.

MarcaAC tiene la convicción de que una Asamblea Constituyente asegura que el texto constitucional que surja como resultado será democrático y podrá entenderse como un texto común a todos. Además, como todos los sectores sociales participarán en la elaboración, se puede asegurar que reflejará de mejor manera los intereses y derechos de tod@s l@s chilen@s: estableciendo reglas que permitan la expresión político institucional y por tanto que permitan las reformas legales que consideramos justas; estableciendo qué derechos y deberes nos queremos reconocer unos a otros; estableciendo qué aspectos consideramos imprescindible que nos sean garantizados a todos de manera que podamos desarrollar nuestros proyectos de vida.